Septiembre llega con banderines, comida típica y ese orgullo compartido que se siente en cada casa. También llega, muchas veces, con montañas de plástico desechable, decoración de un solo uso y gastos de última hora. Celebrar en grande y celebrar con consciencia no tienen por qué ser cosas distintas.
De hecho, el mes patrio puede ser una oportunidad perfecta para fomentar la crianza consciente y algunos de los valores que ya intentamos transmitir en casa todos los días: cuidar los recursos, disfrutar sin excesos y encontrar alegría en lo simple.
Qué es la crianza positiva y qué tiene que ver con septiembre
La crianza positiva se resume, en buena parte, en las prácticas de cuidado durante la crianza, como el respeto y la empatía, ya que los niños aprenden más de lo que ven que de lo que se les explica. Cuando eliges decoración reutilizable en lugar de gastar de más, o cuando cocinan juntos en vez de comprar todo hecho, estás mostrando con hechos una forma de habitar el mundo, sin necesidad de explicar qué es la sostenibilidad con palabras.
Este enfoque de crianza, basado en el ejemplo, la tolerancia y el acompañamiento más que en la exigencia, aplica tanto a los valores cotidianos, como a decisiones puntuales, por ejemplo, a la forma en que se organiza una fiesta.
Decoración que dura más de una noche
Los colores patrios no tienen que llegar en bolsas de plástico que terminan en la basura al día siguiente. Con un poco de planeación, la misma decoración puede acompañar varias celebraciones seguidas. Algunas ideas que se guardan para el próximo año:
- Banderines de tela en lugar de papel: se lavan, se guardan y regresan cada septiembre sin perder color.
- Papel picado bien conservado: doblado con cuidado después de la fiesta, aguanta varias temporadas más de lo que se piensa.
- Frascos de vidrio con veladoras o flores: sirven de centro de mesa festivo y después vuelven a la alacena para otros usos.
- Manteles de algodón en colores patrios: una compra que dura años, no una tarde de fiesta.
Por otra parte, es importante reciclar adecuadamente toda la decoración o basura que se genere en la celebración, en caso de que no pueda reusarse para otras ocasiones.
Snacks hechos en casa, para compartir sin desperdicio
La comida es protagonista en estas fechas y también es de las áreas donde más se genera basura innecesaria. Preparar en casa snacks naturales, postres o antojitos evita los empaques individuales y suele salir más económico, además de convertirse en una actividad para hacer en familia antes de la celebración.
Servir en platos y vasos reutilizables, en lugar de desechables, es un cambio sencillo que reduce bastante la basura al final del día, sin que la fiesta pierda nada de su sabor tradicional.
Recuerdos sin comprar de más
No hace falta llenar la mesa de banderitas de plástico o piñatas que se rompen en minutos para que la fecha se sienta especial. Algunas alternativas que dejan huella sin llenar de cosas la casa:
- Una foto familiar impresa o digital con la decoración de ese año, como tradición que se repite cada septiembre.
- Un dibujo o manualidad hecha por los niños, que se conserva mucho más que un juguete de plástico comprado a última hora.
- Una receta familiar que se cocina cada septiembre, como recuerdo que se repite en lugar de acumularse en un cajón.
Crianza respetuosa también se refleja en cómo celebramos
La crianza respetuosa no se limita a cómo hablamos con los niños; también aparece en decisiones cotidianas, como no presionarse por tener la fiesta “perfecta” o involucrar a los niños en los preparativos sin exigirles resultados de adulto.
Dejar que ayuden a pegar un papel picado, aunque quede chueco, enseña más sobre participación y calma que cualquier decoración impecable. Ese mismo principio de aceptar el proceso, sin perseguir la perfección, es el que sostiene una relación respetuosa el resto del año.
Cómo involucrar a los más pequeños, según su edad
Incluso los bebés pueden ser parte de la preparación, a su manera. Un bebé de meses puede simplemente estar cerca, escuchando y viendo los colores y las texturas mientras se decora. Uno un poco más grande puede ayudar a doblar papel picado o a elegir entre dos frascos para el centro de mesa.
No se trata de que colaboren con cosas grandes, sino de que sientan que la celebración también es suya, desde donde estén en su desarrollo.
Crianza responsable de los hijos: pequeñas decisiones, grandes ejemplos
La crianza responsable de los hijos también se construye en momentos como este: decidir comprar menos, reutilizar más y disfrutar sin que el consumo sea el centro de la celebración.
No se trata de eliminar la fiesta ni la tradición, sino de vivirla con un poco más de intención cada año, dejando que los niños vean que se puede celebrar con orgullo sin que eso implique llenar la casa de cosas que durarán una sola noche.
Otro rincón donde la intención también cuenta
Así como estas decisiones que se toman durante septiembre, el cuidado diario del bebé también se construye con pequeñas elecciones sostenidas en el tiempo, más allá de una sola celebración. Ninguna de estas prácticas necesita ser perfecta desde el primer intento; lo que suma es la constancia de intentarlo, año con año.
Los productos biodegradables de Bio Baby están pensados con cuidado, para que decisiones conscientes como estas también estén presentes en el día a día, no solo en fechas especiales, y para que cuidar a tu bebé y cuidar el entorno que lo rodea puedan celebrarse juntos, sin contradicciones.
¿Por qué BioBaby?
REFERENCIAS:
Crianza respetuosa (s.f.)
https://www.unicef.org/mexico/crianza-respetuosa
La crianza positiva (s.f.)
https://www.unicef.org/guatemala/la-crianza-positiva
En las Fiestas Patrias, haz un consumo responsable (s.f.)
Secretaría de Desarrollo Sustentable Invita a celebrar las fiestas patrias sin plásticos de un solo uso (s.f.)
¿Sabes qué es la crianza positiva? (2024)
https://www.gob.mx/sipinna/articulos/sabes-que-es-la-crianza-positiva-aqui-te-platicamos-1